Pérdidas a guaridas fiscales de la OCDE podrían vacunar tres veces al mundo todo

Publicado el 
11/16/2021

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Los países más pobres son los más afectados por el fraude fiscal internacional perpetrado por los países ricos

Los países están dejando de recaudar un total de 483.000 millones de dólares al año en impuestos, debido al fraude fiscal mundial de las empresas multinacionales y de las fortunas privadas, dinero suficiente para vacunar a la población mundial contra la Covid-19 más de tres veces seguidas¹. La edición 2021 del Estado de la Justicia Fiscal documenta cómo un reducido club de países ricos, con control real sobre las normas tributarias mundiales, es el responsable de la mayoría de las pérdidas fiscales sufridas por el resto del mundo, siendo los países de menos ingresos los que más sufren el fraude fiscal internacional. Estos hallazgos suponen un nuevo aviso para transferir la formulación de las normas tributarias de derecho internacional de la OCDE a las Naciones Unidas.

El Estado de la Justicia Fiscal 2021 –publicado por Tax Justice Network, la Alianza Global por la Justicia Fiscal y la federación sindical mundial Public Services International– indica que de los 483.000 millones de impuestos que los países dejan de recaudar cada año, 312.000 millones corresponden al fraude del impuesto de sociedades transfronterizo por parte de las multinacionales, y 171.000 millones se pierden por evasión fiscal extraterritorial de fortunas privadas. 

La pérdida de 483.000 millones de dólares se compone únicamente de pérdidas relativas a impuestos directos: es decir que son las pérdidas que se observan al analizar los datos declarados por las propias multinacionales, y recabados de los bancos² por los gobiernos. En este cálculo, no se incluyen las pérdidas indirectas, pérdidas de la reacción en cadena derivada de los abusos fiscales, que aceleran la carrera a la baja, provocando una reducción de los tipos impositivos en todo el mundo. El FMI estima que el fraude fiscal mundial de las empresas multinacionales es al menos tres veces mayor que las pérdidas directas³. Pero no existe ninguna estimación equivalente de las pérdidas indirectas causadas por la evasión fiscal extraterritorial.

El científico de datos de Tax Justice Network Miroslav Palanský dijo: “La pérdida anual de 483.000 millones de dólares transferidos a paraísos fiscales es sólo la punta del iceberg. Se trata de lo que podemos ver en la superficie gracias a cierto progreso reciente en la transparencia fiscal, pero sabemos que hay mucho más fraude fiscal bajo la superficie, que cuesta ingentes cantidades adicionales en forma de pérdidas fiscales”.

Los países de la OCDE, que no son islas rodeadas de palmeras, permiten la mayoría del fraude fiscal mundial

Más del 99% de las pérdidas fiscales mundiales que sufren los países es producto del uso que hacen las empresas multinacionales y las fortunas privadas de las normas tributarias, y de los vacíos legales abusivos existentes en los países de rentas altas.

Entre los países de ingresos más altos, la mayor parte de la culpa recae en los miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos), un reducido club de países ricos que actúa como legislador mundial en términos de fiscalidad internacional. A pesar de los compromisos de los miembros de la OCDE de frenar el fraude fiscal mundial, se ha puesto de manifiesto que los miembros de la OCDE facilitan el 78% de las pérdidas fiscales que los países sufren cada año. Los miembros de la OCDE permiten cada año la transferencia de 378.000 millones de dólares desde las arcas públicas en todo el mundo a las empresas multinacionales y personas más adineradas.

El mayor culpable de entre los miembros de la OCDE es el Reino Unido, causante de más de un tercio (39%) de las pérdidas fiscales en el mundo. El Reino Unido es de lejos el mayor facilitador del mundo de fraude fiscal global, que maneja a través de la red que forman los territorios británicos de ultramar como las Islas Caimán, y las dependencias de la Corona como Jersey y la City de Londres. Conocida como la telaraña del Reino Unido4, el gobierno británico tiene plenos poderes para imponer o vetar la formulación de leyes en estos territorios y dependencias, y la Reina nombra a los cargos clave del gobierno en estas jurisdicciones.

La telaraña del Reino Unido, junto a miembros de la OCDE como los Países Bajos, Luxemburgo y Suiza son los causantes de más de la mitad de las pérdidas fiscales del mundo (55 %), razón por la que se les llama de forma colectiva el “eje de la evasión fiscal”. Este eje de la evasión fiscal cuesta al mundo más de 268.000 millones de pérdidas fiscales al año, lo que equivale a multiplicar por 18 el gasto mundial previsto en mascarillas en 2020 y 20215

El rol protagonista que desempeña el eje de la evasión fiscal en la facilitación del fraude fiscal internacional supone que muchos miembros de la OCDE también son algunos de los más afectados, en términos absolutos. Francia, por ejemplo, cuesta cada año a los demás países más de 4.600 millones de dólares en pérdidas fiscales, pero también perdió más de 41.000 millones de dólares al año. Incluso en los países responsables de los niveles más extremos de fraude, son pocos los ciudadanos que se benefician de ello, puesto que casi todas las pérdidas fiscales permitidas por sus gobiernos las acaparan las empresas multinacionales y las personas ricas. Los ciudadanos de estos países suelen sufrir grandes desigualdades, una gran amenaza de corrupción de sus sistemas políticos y las consecuencias documentadas del fenómeno de la “maldición financiera”6. Tomar el control de los refugios fiscales de los países miembro de la OCDE supondría grandes beneficios para los habitantes de los países de dentro y fuera de la OCDE.

A pesar de las ingentes pérdidas fiscales impuestas por estos países, los países que no forman parte de la OCDE, ni de ningún eje de evasión fiscal, aparecen en la lista negra de paraísos fiscales de la UE7. Las pocas y mayoritariamente pequeñas islas incluidas en la lista negra de la UE suponen el 1,1% del fraude fiscal internacional.

Las donaciones de los países ricos para las vacunas enmascaran el expolio de la recaudación fiscal de los países más pobres

El fraude fiscal mundial que permiten los países ricos está afectando con más fuerza a los países más pobres. Si bien los países de rentas más altas son los que pierden más recaudación en términos absolutos, 443.000 millones de dólares al año, sus pérdidas fiscales representan una parte más pequeña de sus ingresos, un 9,7% del conjunto de sus presupuestos de sanidad pública. En términos absolutos, comparativamente los países de rentas más bajas pierden menos recaudación fiscal, 39.700 millones de dólares al año, pero sus pérdidas suponen una proporción mucho más grande de sus ingresos y gastos fiscales actuales.

En su conjunto, los países de rentas más bajas pierden en ingresos fiscales el equivalente a casi la mitad (48%) de sus presupuestos de sanidad pública y, a diferencia de los países miembro de la OCDE, tienen poca o ninguna influencia en las normas internacionales que continúan autorizando estos fraudes.

La pérdida anual de 483.000 millones desviados a paraísos fiscales permitiría financiar el coste de la adquisición y aplicación de dos dosis de la vacuna contra la Covid-19 a toda la población mundial tres veces seguidas8. Esta pérdida permitiría vacunar contra la Covid-19 a 1.000 personas cada segundo. Los impuestos que los países de rentas bajas dejan de recaudar en un año, por ser transferidos a paraísos fiscales, serían suficientes para vacunar al 60% de sus habitantes, lo que permitiría reducir la desigualdad en los índices de vacunación entre los países de rentas altas y rentas bajas. Con unos índices de vacunación mucho más reducidos, el fraude fiscal mundial inflige un doble golpe a los países de rentas más bajas, robándoles los fondos para proteger a su población contra la Covid-19 y, por consecuencia, exponiéndoles a un sacrificio humano y económico aún mayor.

El análisis del Estado de la Justicia Fiscal 2021 revela que, por cada dólar que los países de la OCDE donaron al programa COVAX, la iniciativa mundial para atenuar la desigualdad de las vacunas, estos países generan un coste al resto del mundo de 43 dólares en pérdidas fiscales, mediante la facilitación del fraude fiscal internacional. En su conjunto, los países de la OCDE donaron 8.700 millones de dólares al programa COVAX, pero generaron un coste al mundo de 378.000 millones de dólares en pérdidas fiscales9. Si los países de la OCDE no hubieran aportado ningún dinero al COVAX, sino que simplemente hubieran dejado de facilitar el fraude fiscal internacional, los países del mundo entero habrían recaudado suficientes ingresos fiscales como para vacunar contra la Covid-19 a la población mundial 2,9 veces seguidas.

Dereje Alemayehu, coordinador ejecutivo de la Alianza Global por la Justicia Fiscal dijo:

“Los países más ricos, al igual que sus antepasados coloniales, se han nombrado a sí mismos como los únicos capaces de gobernar la fiscalidad internacional, se han vestido de sabios, y han dado rienda suelta a los adinerados y poderosos para arruinar a los países más pobres. Para resolver las desigualdades en el mundo, tenemos que resolver la desigual influencia que se ejerce sobre las normas tributarias internacionales. Las normas sobre dónde y cómo pagan impuestos las empresas multinacionales y los súper-ricos deben definirse en el seno de las Naciones Unidas a plena luz de la democracia, y no por un reducido club de países ricos a puerta cerrada.” 

La urgencia apremia la intervención de las Naciones Unidas

Los llamamientos para trasladar la responsabilidad de la definición de las normas tributarias de la OCDE a las Naciones Unidas despertaron una atención sin precedentes este año, cuando el Panel de Alto nivel sobre Responsabilidad, Transparencia e Integridad Financieras Internacionales para la consecución de la Agenda 2030 (FACTI), reclamó una revisión exhaustiva de la arquitectura global. Las recomendaciones del Panel FACTI están muy alineadas con el trabajo del movimiento de justicia fiscal, e incluyen la creación de un Convenio Tributario de las Naciones Unidas, un Centro de seguimiento de los derechos de imposición en las Naciones Unidas para la instauración de una rendición de cuentas a escala nacional sobre los flujos financieros ilícitos y el fraude fiscal sufrido por otros, además de un Foro mundial de las Naciones Unidas inclusivo e intergubernamental para la negociación urgente de los próximos cambios en las normas tributarias internacionales10.

La propuesta se anuncia tras años de críticas11 a la OCDE por su fracaso a la hora de aportar cambios significativos a las largamente esperadas propuestas de reforma fiscal; y a la hipocresía de sus miembros al infligir grandes pérdidas fiscales a los demás. El más reciente acuerdo fiscal mundial de la OCDE, que incluye un tipo impositivo mínimo global, también estuvo a punto de saltar por los aires este año por consentir a países miembro que son paraísos fiscales como Irlanda. El acuerdo fiscal se espera que recupere sólo una parte de los ingresos fiscales perdidos en los paraísos fiscales, y que redistribuya la mayor parte de los impuestos recaudados entre los países ricos miembros de la OCDE, en vez de redistribuirlo entre los países donde se deberían haber pagado en origen.

Alex Cobham, consejero delegado de Tax Justice Network dijo:

Un año más de pandemia, y otro medio billón de dólares arrebatado a las arcas públicas de todo el mundo por las empresas multinacionales y personas más adineradas. El sistema tributario puede ser la herramienta más poderosa para abordar la desigualdad y, sin embargo, se presenta de forma completamente opcional para los súper ricos. Debemos reprogramar el sistema tributario mundial para proteger el bienestar y el sustento de las personas de los deseos de los más acaudalados; de lo contrario, las desigualdades crueles expuestas por la pandemia serán permanentes. El Estado de la Justicia Fiscal nos muestra exactamente qué países son responsables del fraude fiscal que todos sufrimos. Ya va siendo hora de que tengan que rendir cuentas.

Impuestos sobre las ganancias extraordinarias y sobre la riqueza

Además de hacer un llamamiento a las Naciones Unidas para la fiscalidad mundial, el Estado de la Justicia Fiscal también recomienda la implantación de un impuesto sobre las ganancias extraordinarias y sobre la riqueza. El informe apremia a los gobiernos a:

  • Implantar un impuesto a las ganancias extraordinarias para las empresas multinacionales que estén generando beneficios durante la pandemia, como las empresas digitales mundiales, con el fin de acabar con los abusos de traslado de beneficios. Las ganancias extraordinarias de las empresas multinacionales se identificarían a escala mundial, no a escala nacional, para evitar que las empresas declaren menos beneficios mediante su desvío a paraísos fiscales, y se gravaría mediante un método fiscal unitario.

  • Introducir un impuesto sobre la riqueza para financiar la respuesta a la Covid-19 y abordar las desigualdades a largo plazo que la pandemia ha agravado, estableciendo tasas punitivas para los activos extraterritoriales de propiedad opaca y un compromiso entre gobiernos para erradicar esta opacidad. La pandemia ya ha visto cómo se producía una explosión en el valor de los activos de las personas adineradas, a pesar de que el desempleo se disparaba a niveles históricos en muchos países.

Rosa Pavanelli, secretaria general de Public Services International, dijo:

Muchos líderes corporativos y políticos aplauden en público a nuestros trabajadores de primera línea; sin embargo, en privado, socavan los servicios de primera línea al continuar perpetuando el abuso fiscal en una escala repulsiva. Poner fin a la evasión de impuestos pagaría por la vacunación completa de 1000 personas cada segundo; podríamos vacunar por completo a los 135 millones de trabajadores sanitarios y sanitarios del mundo en sólo un día y medio. La única forma de salir de esta crisis es acabar con la desigualdad de las vacunas, y eso requiere tanto la renuncia a las patentes como la represión de la evasión de impuestos corporativos, que retira dinero de nuestros servicios de salud de primera línea y lo lleva a sus cuentas bancarias en el extranjero."

-FIN- 

 

Contacto del equipo de prensa: 

Notas para los editores:

  1. Con el propósito de demostrar el impacto del fraude fiscal en la asequibilidad e igualdad de las vacunas, estimamos que el coste de adquirir y aplicar la pauta completa de vacunación se sitúa en una horquilla de 9,70 a 17,20 dólares por persona. Esta horquilla está basada en los datos de la People’s Vaccine Alliance sobre el coste aceptado por dosis de las vacunas de Pfizer, Oxford/AstraZeneca y Johnson & Johnson, que oscilan desde los 3 a los 10 dólares, y en las estimaciones de la OMS sobre el coste de aplicación e infraestructura de administración de la pauta completa, que asciende a 3,70 dólares por persona. En una horquilla de 9,70 a 17,20 dólares, los 483.000 millones de dólares que han dejado de pagar anualmente las empresas multinacionales, permitirían vacunar por completo a la población mundial entre tres y seis veces seguidas. El Estado de la Justicia Fiscal 2021 usa el rango de precios más alto, 17,20 dólares, en sus cálculos de las vacunas perdidas por país y a escala internacional. Más información en el Capítulo 1 del informe Estado de la Justicia Fiscal 2021.

  2. Las estimaciones de fraude fiscal internacional de las multinacionales están calculadas según los datos recabados país por país por los gobiernos y publicados por la OCDE. La información financiera país por país es una norma internacional de rendición de cuentas diseñada para exponer e impedir el traslado de beneficios. Esta práctica de las multinacionales consiste en el traslado de beneficios del país donde se generan a paraísos fiscales, en los que los tipos impositivos son bajos o inexistentes, con el fin de declarar en los paraísos fiscales menos beneficios de los realmente generados y así pagar menos impuestos de sociedades. 

    La presentación de informes financieros país por país fue propuesta por primera vez por Tax Justice Network en 2003. Aunque al principio la OCDE se resistió, más tarde este método de presentación de informes fue respaldado por los países del G20 en 2013, hasta que el 2015, la OCDE produjo una norma que se usaría a partir de entonces. Tras múltiples retrasos, la OCDE finalmente decidió publicar información financiera parcial en julio de 2020. Sin embargo, a pesar de que la propuesta de Tax Justice Network indicaba que las empresas multinacionales revelaran públicamente sus informes país por país, la OCDE únicamente exigió a las multinacionales que remitieran sus informes de forma privada a las autoridades fiscales de sus países miembro. Las declaraciones recabadas de las empresas multinacionales después se agregaban y se hacían anónimas por los países de la OCDE antes de que los datos se compartieran con el organismo de la OCDE y se publicaran. El resultado es que, a pesar de que el análisis de Tax Justice Network de los datos publicados por la OCDE muestra que las empresas multinacionales están pagando 312.000 millones de dólares menos en impuesto de sociedades de lo que deberían, resulta imposible identificar cuáles son las empresas multinacionales responsables.

    Las estimaciones de evasión fiscal extraterritorial por personas privadas están basadas en los datos bancarios de los gobiernos. 

  3. El Fondo Monetario Internacional estima que, a escala mundial, las pérdidas indirectas por el fraude internacional relacionado con el impuesto de sociedades son al menos tres veces más importantes que las pérdidas directas. Si tuviéramos que ajustar proporcionalmente la estimación de pérdidas fiscales directas del Estado de la Justicia Fiscal 2021, tendríamos unas pérdidas mundiales bastante por encima de 1 billón de dólares. Si bien esta extrapolación se puede hacer a escala mundial, resulta imposible multiplicar las pérdidas directas individuales de los países por el factor mundial del FMI, dada la complejidad de los paraísos fiscales en el mundo, y dado el movimiento variado de beneficios entre las jurisdicciones, que implica niveles más altos de pérdidas indirectas para algunos países y niveles más bajos para otros.

  4. Una investigación exhaustiva ha documentado las formas en las que la red de jurisdicciones del Reino Unido opera como un entramado de paraísos fiscales que facilitan el fraude fiscal corporativo y privado, con la City de Londres en el centro. La telaraña del Reino Unido consiste en los siguientes territorios británicos de ultramar y dependencias de la Corona: Islas Caimán, Islas Vírgenes Británicas, Guernsey, Jersey, Gibraltar, Bermudas, Isla de Man, Anguilla, Islas Turcas y Caicos, y Montserrat.

  5. El tamaño del mercado global de mascarillas se estimó en 6.867,82 millones de dólares estadounidenses en 2020, y se espera que alcance los 7.808,64 millones de dólares en 2021.

  6. La maldición financiera identifica la paradoja que se produce en el seno de los sectores financieros: “demasiadas finanzas” pueden hacer más pobre un país. Más información aquí.

  7. La lista negra de la UE, actualizada por última vez el 5 de octubre de 2021, se compone de: Samoa Americana, Fiji, Guam, Palau, Panamá, Samoa, Trinidad y Tobago, Islas Vírgenes de EE.UU. y Vanuatu. En su conjunto, estas jurisdicciones facilitaron un 0,51% del fraude fiscal internacional, lo que costó al mundo 2.470 millones de pérdidas fiscales al año.

  8. Ver nota 1

  9. Está disponible aquí el desglose de los donantes de COVAX.

  10. Más información sobre el panel FACTI de las Naciones Unidas aquí.

  11. Ver artículo de The Nation.

Acerca de Tax Justice Network

Tax Justice Network cree que nuestros sistemas tributarios y financieros son herramientas poderosas para crear una sociedad justa que dé un valor igualitario a las necesidades de todo el mundo. Sin embargo, bajo la presión de los gigantes corporativos y de los súper ricos, nuestros gobiernos han programado estos sistemas para anteponer a los más ricos sobre todos los demás, colocando el secreto financiero y los paraísos fiscales en el corazón de nuestra economía mundial. Esto fomenta la desigualdad, la corrupción y socava la democracia. Trabajamos para reparar estas injusticias inspirando y equipando a la sociedad y a los gobiernos para la reprogramación de sus sistemas fiscales y financieros.

Acerca de Public Services International

Public Services International es una Federación Sindical Mundial que agrupa a más de 700 sindicatos que representan a 30 millones de trabajadores en 154 países. Llevamos sus voces a la ONU, la OIT, la OMS y otras organizaciones regionales y mundiales. Defendemos los derechos sindicales y de los trabajadores, y luchamos por el acceso universal a servicios públicos de calidad.

Acerca de la Alianza Global por la Justicia Fiscal

La Alianza Global por la Justicia Fiscal (GATJ) es una coalición mundial del movimiento por una justicia fiscal, que reclama sistemas fiscales nacionales progresivos y redistributivos, y una gobernanza fiscal mundial transparente, inclusiva y representativa a escala internacional. Creada en 2013, GATJ está formada por redes regionales de justicia fiscal en Asia (Tax & Fiscal Justice Asia), África (Tax Justice Network Africa), Latinoamérica (Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe), Europa (Tax Justice Europe) y América del Norte (Canadians for Tax Fairness & FACT Coalition), que juntas representan a cientos de organizaciones.

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